Fue Álvaro de Mendaña, allá por 1595, quien
llegó a las costas de Hiva Oa, después de un error de navegación. Olvidadas
durante siglos, tuvieron que esperar al siglo XIX para ser recuperadas por la
historia. El fue el pionero y tras el llegaron todos los demás motivados por su
estela.
Trato de manifestar la seducción que pudo animarme, como
a algunos otros viajeros, a la búsqueda de esos lugares incomparables por la
aventura que supone llegar hasta ellos, el paisaje que ofrecen y también esa
fuerza magnética que arrastra a las personas incluso a abandonar todo y tomar
la decisión de llegar hasta ahí.
De partida estos lugares nos ofrecen una cultura con
elementos y costumbres sustancialmente muy distanciadas de las occidentales,
con una fortaleza vital tan directa que arrastra y descarga rápidamente todas
las expectativas que pudiéramos tener e impulsa nuestra curiosidad para
acercarse a estas gentes tan prestos a la comunicación, a la aceptación y
mirada sonriente.
Tal vez en ningún lugar como en los Mares del Sur se dan las características
donde descubrimos esos aspectos de aventura y la rudeza del mar y sientes en
cada isla, de entre ellas, que Las Marquesas son un enclave remoto que aunque
civilizado, contiene ingredientes de lo salvaje y aventurado.
Así, dejamos Nuku Hiva para ir a Hiva Oa, un micro mundo lleno de eso que
no te atreves ni puedes diferenciar fácilmente, porque hay una belleza natural
sin similitudes, que alienta la leyenda sin exageraciones necesarias; diría que
percibes un mundo ajeno a casi todo lo conocido y dentro de el Atuona, un lugar
de peregrinación para los románticos, aquí vivieron y descansan Paul Gauguin y
Jaques Brel, el viajero de altos vuelos y soñador de islas remotas para ver y
llevar las estrellas imposibles a un amor..., generoso e idílico ¡ne me quitte
pas!
El viento, la luz, el mar y la montaña vestida de su tejido vegetal tan intenso enamoran y recrea..., te fija en su existencia diversa y magnífica.
Este lugar elegido por Paul Gauguin y Jaques Brel, y tantos otros que llegarían, después, siguiendo su estela, Somerset Moughan escribiría “The Moon and Sixpence”, en castellano “la Luna de seis peniques” referida a la ética de la búsqueda idílica, renunciando a un mundo civilizado anterior para desarrollar lo que tu impulso libre te reclama; el conflicto existencial del hombre forzado a elegir entre la realidad adquirida y el ideal para satisfacer su inspiración artística, enfrentando todas las conveniencias sociales y el paradigma moral del entorno familiar con lo social. El adopta una postura que disgusta a cualquier persona socialmente comprometida con los lazos morales del mundo civilizado. Fue llevada al cine en la película “Soberbia”.
El viento, la luz, el mar y la montaña vestida de su tejido vegetal tan intenso enamoran y recrea..., te fija en su existencia diversa y magnífica.
Este lugar elegido por Paul Gauguin y Jaques Brel, y tantos otros que llegarían, después, siguiendo su estela, Somerset Moughan escribiría “The Moon and Sixpence”, en castellano “la Luna de seis peniques” referida a la ética de la búsqueda idílica, renunciando a un mundo civilizado anterior para desarrollar lo que tu impulso libre te reclama; el conflicto existencial del hombre forzado a elegir entre la realidad adquirida y el ideal para satisfacer su inspiración artística, enfrentando todas las conveniencias sociales y el paradigma moral del entorno familiar con lo social. El adopta una postura que disgusta a cualquier persona socialmente comprometida con los lazos morales del mundo civilizado. Fue llevada al cine en la película “Soberbia”.
Mario Vargas Llosa nos dejaría su novela, El Paraíso de la otra esquina”,
lejanos en un principio a este mundo que ellos nos acercaron y a otros muchos
que luego llegaríamos, ahora lo sé y, esta lejanía, no es inútil, es aun hoy en
día un puerto para el alma del viajero insatisfecho, contradictorio, que quiere
alejarse del cinismo, el materialismo y la superficialidad de una sociedad que nos
hace dudar de lo que somos y la intención más elemental, lo que queremos ser. Para
encontrarse uno mismo, parece ser que nos urge alejarnos de las tendencias y
costumbres momentáneas o las inercias de otros precursores que acaban
sumergiéndonos en la generalización cómoda
y domestica de lo civilizado.
Eso es lo que pensó o lo que necesitaba encontrar para alejarse de los problemas, pero no por tiempo ilimitado
Eso es lo que pensó o lo que necesitaba encontrar para alejarse de los problemas, pero no por tiempo ilimitado
La belleza es un rayo que traspasa la actualidad para ya nunca poder volver
a ese instante en este mismo lugar. Con la rutina se pierde la chispa de esa
estrella fugaz que es la vida de un ser humano que trata de encontrar sentido a
la actualidad cotidiana.
La vida en esta isla es muy dura para los naturales herederos de ella me dice uno de los nativos, sus recursos naturales son la caza, la pesca y la poca agricultura que desarrollan en sus huertos que a modo de jardines, alrededor de una casa rudimentaria y sencilla, plantan árboles que les proporcionan: bananas, pomelos enormes, aguacates, fruta del pan, manzanas, limas, etc., pero la paz que te envuelve y acompaña es total.
La vida en esta isla es muy dura para los naturales herederos de ella me dice uno de los nativos, sus recursos naturales son la caza, la pesca y la poca agricultura que desarrollan en sus huertos que a modo de jardines, alrededor de una casa rudimentaria y sencilla, plantan árboles que les proporcionan: bananas, pomelos enormes, aguacates, fruta del pan, manzanas, limas, etc., pero la paz que te envuelve y acompaña es total.
Hiva
Oa, fue el último refugio de Paul Gauguin, que lo dejó todo para dedicarse a pintar.
Tenía varios hijos de una esposa danesa y se ganaba la vida de manera digna
como agente de bolsa en París con cierta importancia social. Una vida
previsible que no le satisfacía y cuando decidió que la pintura sería el motor
de su existencia emprendería un periplo viajero por los mares del Sur hasta
llegar a las Islas Marquesas, Hiva Oa, y en Atuona; esto puede ser, un paraíso
en el fin del mundo donde lejos de todas las influencia y obligaciones
encontrarse. Cuando te descubres y aprecias un atardecer en las quebradas y empinadas
montañas de Hiva Oa es fácil entender por qué decidió descansar en paz aquí. Aunque
luego llegaría a lamentar diversas contradicciones llego a la conclusión que
pudo pintar con todo el empeño y convencimiento de sentir ser autentico. Vamos
caminando por una vía empinada, hacemos un primer alto en el camino, que nos
lleva a su tumba. Paul Gauguin, está enterrado en el camposanto de Cavalry, en
un sepulcro de piedra, modesto a la par que digno, rodeado de acantilados.
Cada lugar nos deja una huella indeleble de culturas remotas y ancestrales; con
cada conocimiento de ellas, las leyendas que nos narran nos llega una emoción que prende en nuestros
sentidos, transmitiéndonos indicios, algunas identidades, con sus semblantes
imaginarias. Siempre, en cada encuentro, hay esa despedida necesaria que no
deja de ser sensible y nos da pena; pero
nos llevamos lo que aprendemos, con una naturalidad directa de la gente que conocemos
y nos relacionamos como somos, seres sensibles y contenedores de esos valores
que nos enriquecen.
Me decía Alicia, una antropóloga uruguaya que trabaja en la Universidad de Nueva York, un poco antes de despedirnos, pues cada uno tenía su destino, hablando de los lugares y las opiniones: Las hay válidas y nos ayudan a poder elegir y las que nos parecen distanciadas, incluso desproporcionadas, nos enseñan algo de las personas que las vierten. Eso, es lo que me gusta de todo contacto humano, aprendemos y conocemos con lo que recibimos.
Pronto me alejaré de las islas Marquesas, iré cinco días con mi querida compañera y amiga fiel a Bora Bora, para navegar, conocer la isla y disfrutar de esta otra orilla de la Polinesia.
Me decía Alicia, una antropóloga uruguaya que trabaja en la Universidad de Nueva York, un poco antes de despedirnos, pues cada uno tenía su destino, hablando de los lugares y las opiniones: Las hay válidas y nos ayudan a poder elegir y las que nos parecen distanciadas, incluso desproporcionadas, nos enseñan algo de las personas que las vierten. Eso, es lo que me gusta de todo contacto humano, aprendemos y conocemos con lo que recibimos.
Pronto me alejaré de las islas Marquesas, iré cinco días con mi querida compañera y amiga fiel a Bora Bora, para navegar, conocer la isla y disfrutar de esta otra orilla de la Polinesia.
Después de haber
estado escuchado el mar en el duermevela de la noche sientes que es el que ha
traído los primorosos sueños y este estado de tranquilidad desusada. El
ambiente es muy benigno, lleno de complacencia
y sensaciones dulces como este mar lleno de mundos colmados de búsquedas, leyendas,
hazañas, romances y festejos de atardeceres esparciendo colores nunca vistos. Las
mujeres cautivan tu espíritu más sutil con sus dulces sonrisas con el saludo
decidido maorí: ¡ai orana! Que equivale a ¡hola! Pero que descubres y comienzas
un trance cuando bailan; mi compañera dice, que es la suma de estas danzas
ancestrales, esta música de lo más profundo de estas civilizaciones que viene
de la selva original de donde proceden. Las flores son cuantiosas por todos los
lados y patios de las casas, los naturales de las islas parecen ser felices
poniéndolas igual que en una corona adornando y floreciendo su cabeza, como con
la sonrisa en sus labios poniéndote una guirnalda
sobre el cuello, la emoción se esconde en cada saludo constante y te hacen
suponer estar en el paraíso.
En esta mañana como en cada una de las que llevo aquí, el agua está tibia y los
peces nadan en fila o haciendo otras formaciones dependiendo de quienes se trate.
Las aguas son transparentes y su fluidez es suave como una caricia, como un
reflejo de luz, los peces de colores azules, rojos, amarillos, limonados
irisados de azulete, también he visto alguna barracuda, alguna raya sigilosa y,
suspendida. Aquí los segundos se hacen eternos pero el tiempo pasa como sin
darte cuenta equívocamente; a veces quisieras unos minutos más, las horas no se
sí existen; para mí, he perdido la ilusión ingenua de poder medir el tiempo.
La agrupación de flores, como se llevan, tienen un
lenguaje simbólico. Se llevan para dar un aire festivo al vestuario o en
ocasiones especiales, aquí parece que todas las ocasiones lo fueran. Si lleva
una flor en la oreja derecha, presumiblemente es una joven soltera, también
denota que está libre y abierta a una nueva pasión. Si la flor la lleva detrás
de su oreja izquierda, representa que su amor está ocupado o que está casada.
Si lleva flores en los dos lados anteriores a la oreja, significa que está tomada pero indecisa. Si lleva la flor por la parte trasera del cabello, significa que puedes seguirla y se considera una invitación evidente de que está dispuesta a todo lo que desees. Las flores más bonitas, que están siempre presentes son: el hibiscus, frangipani, bugambilla, Tiare Tahití.
Si lleva flores en los dos lados anteriores a la oreja, significa que está tomada pero indecisa. Si lleva la flor por la parte trasera del cabello, significa que puedes seguirla y se considera una invitación evidente de que está dispuesta a todo lo que desees. Las flores más bonitas, que están siempre presentes son: el hibiscus, frangipani, bugambilla, Tiare Tahití.











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